Otra vez escribiéndote... (lo supuse).
Me pides que te odie ¿por qué?
Recuerdo esas madrugadas, solitarias… hasta que un día
entraste a mi vida ó
¿Quién entro en la de quién?
Desde el primer momento sabía
que algo pasaría
aunque suene a cliché.
(Me encuentro escribiendo
a las 2:45am del 16 de abril a lado de mi ventana).
Hubo un tiempo en el que platicaba contigo por las
madrugadas
a la misma hora en que medio mundo calla
(esto me parece alguna metáfora
de alguna telenovela).
¿Tú que estás leyendo, por qué quieres que te odie?
Recuerdo… (Me gusta pensarte)
cuando mi intuición me decía que
no eras una mujer banal y ahora la razón me lo confirma.
(Los perros ladran en
esta madrugada silenciosa
¿también quieres que te odien?, estoy pensando en cómo
odiarte).
Llego ese día, en el que te vi e inmutaste mi interior para
bien,
¿me sonreíste? no olvido ese momento, lo recuerdo cada vez que veo mi
sombra.
Trato de describir esto que siento; pero es inefable.
¿Ya sabes por qué quieres que te odie?
La verdad no sé qué más escribirte, pero te pienso tanto (me
gustas) que si la única forma efectiva para que te pueda ayudar sea diciéndote
que te odio, lo haré, solo por compromiso.
Otra vez vuelvo a recordar cuando platicábamos a las dos de
la madrugada, quisiera hacerlo hoy y mañana.
La primera vez que te vi sentí… no
sé qué hacer para enamorarte,
tú enamoras al silencio esclavizas a…
Dos veces te he soñado.
Recuerdo cuando escribí que quería soñarte.
¡Lo he logrado!
Ahora, solo me queda pensarte ¿olvidarte?, es una utopía ¡como quisiera verte!
Tal vez para odiarte, a lo mejor el odio hace sentirte
amada,
y, si es así, lo haría, sin importar lo que pueda pasar mañana.
Recuerdo cuando no te conocía. Mi vida, a veces era
aburrida,
ahora tú elevas mi adrenalina ¿Por qué? No lo sé.
Puedo fingir que me dañas y, decir en el futuro: recuerdo
que antes no la odiaba.
No bajes la cara ¡levántala!
Recuerdo cuando leí esas palabras
que dicen: "vive por ti, que yo te doy mis alas",
en este instante quiero que lo
hagas.
Vuela cerca del sol, y como Ícaro quémalas
porque si no puedo llegar
hacia a ti no sirven de nada.
Solo dime: ¿Por qué quieres que te odie?
Percibir tu imagen es sentir inspiración que dará inicio a
un recuerdo,
al único que tengo, (“no entiendo”).
¿Tú eres mujer? No lo sé, aun así cuídate de aquellos
bastardos (alguno no lo será),
de los poetas y sus sombras.
Y por último… quizá ya no quieras verme ni saber de mí,
cuídate
de todos pero más de ti.
Que la poesía te bendiga, que las sombras te inspiren
¿Adiós? no lo creo porque tu imagen me persigue.
Tú eres la sombra que nunca me sigue.
Quiero ser como tu
sombra, siempre perseguirte,
no dejarte ni cuando te bañes.
¿Estará bien
escribirte?
Préstame tu almohada tengo algo que decirle.
Al final de mi vida quisiera decir: RECUERDO… CUANDO MAS DE
UNA VEZ LA VI.
¡GRACIAS!