Estar lejos de los amigos que dan apoyo en el momento necesario, difícil de olvidar los momentos de convivencia a diario, no querer escuchar consejos que se dan sin ser pedidos, sonrisas en momentos de melancolía, abrazos en tiempos de soledad, opiniones para a nuestra persona mejorar. Decir un “te quiero” que solo se queda en el pensamiento, un “te aprecio” que se queda en silencio, dar un abrazo que se va con el viento.
La felicidad corre por mis venas al ver a viejos amigos, el poder abrazarlos y sentir el choque de nuestra piel, es como sentir en mi paladar la dulce miel; casi siempre llenan el espacio vacio que hay en uno; ese hueco que no conoce de felicidad, acompañan a esa alma que sola en el mundo va.
El probar la lagrima de un amigo es un encuentro con su interior, es sentir lo que siente su débil e inerte corazón.
Es difícil la amistad.
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