domingo, marzo 01, 2020

UNA CLASE


La muerte causa una inquietud espiritual

Y tus ojos fijos en mí
Mientras yo me miro
En el espejo sin ti.
La ausencia de nuestras palabras
Parece que dicen todo
Pero no han dicho nada
Nada que no hayan transmitido
Nuestras miradas.
Algo bendito.

Y el miedo de debatir
Nuestras vidas, ha ganado.
Por ahora.

Ahora ¿Qué cuentan nuestras miradas?
La tuya desviada
La mía en tus labios
Los tuyos y los míos se encontraran en algún momento…
¡si! Como desconocidos
Caminando por el mismo pasto
¡No! Todavía no. No.
No nos amamos.

Y sigues mirándome, sigues.
La seriedad de tus ojos, inevitable.
¿Qué sientes? ¿Qué piensas?
¿Qué no nos alienta?
¿Dónde me encuentro?
¿Dónde nos encontramos?
¿Dónde te encuentras?
¿Qué no nos platicamos?
¿Por qué el intercambiar palabras nos atormenta?

Eclesiastés 7:26
Y descubro que más amarga que la muerte es la mujer, porque es una trampa; su corazón, una red; sus brazos, cadenas. El que es grato a Dios logra escapar; pero el pecador queda prisionero de ella.

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