martes, agosto 07, 2012

LA PRIMERA DISCULPA


Alegres y jugando. 

Conversando… platicando. Riendo.
Nuestro intercambio de palabras era constante
choque de miradas y labios,
por momentos riendo,
amándonos sin pronunciarlo,
este amor, parece perfecto.
                        
Llego ese recuerdo; (“discutiendo”).
Poco a poco sentía que nos alejaba,
no era el orgullo que me impedía hablar
era la falta de palabras.

No podiaaa… no.

Tú me preguntabas, yo callaba junto con la mirada
tal vez mis palabras te fueron infaustas,
dolor opulente en cada letra
ellas mismas se odiaban.
Juntos y distantes. ­­­­­­­

Yo a tu lado, y quizá en un momento me olvidaste 
-tontas palabras-   ­­
Mirándote… descifrando tu mirada,
lucida seriedad, triste el alba de mañana.

Fue el recuerdo que creo una vicisitud
me volví autómata ante él e ultrajo tu calma.
Simplemente no podía, no.
¿Incomodidad? Creo que eso fue,
quizás me equivoque
cuando en tus ojos veía  asomarse tus lagrimas
(no podía soportarlo).

Estuve inmerso en tu mirada por un momento (efímero)
sentí el dolor de… trémulo mi cuerpo.

Me acerque, rodee tu cuello con mi brazo, seguía mirándote.
Es que, no podía, no.

Hermética mi boca, quería salir,
pero no temblorosa
peleaba en mi oquedad,
la cara, no quería dar.

Fue entonces este amor hacia a ti,
que desde su corto comienzo no quería fallar,
revitalice su salida recordándome que no soy un hombre igual,
entonces…

LLEGO LA PRIMERA DISCULPA.

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