Era un vez, en una pequeña ciudad donde hay más carros que personas se encontraba caminado un joven de 17 años era un joven distante, muy apático y serio; le gustaba caminar mucho a solas, se la pasaba horas caminando... observando a la gente, trataba de analizar su comportamiento, sus gestos todo lo que hacían, ponía atención en las mujeres, se fijaba en su rostro, su cuerpo su forma de vestir, etc.
Este joven solo quería una
cosa: ser feliz como es él, sin que nadie lo juzgue, por como es, por cómo se
viste, cómo piensa; él era tan serio que
eran muy pocas las personas con las que hablaba todo aquella persona con la que
hablaba le aburría, ya que pensaba que no lo entendían o sus pláticas se le
hacían banal.
Un día se puso hablar con la
luna y las estrellas, pensaba que eran las únicas que lo entendían; se pasaba
las noches admirándolas como si su luz causar un hechizo en el joven, les
platicaba lo que sucedía en su vida, todo aquello que hacia; era una
tranquilidad la que sentía cuando llegaba la noche y charlaba con ellas. Les decía lo que sentía que en
ocasiones cambia de humor sin saber por qué
eso era algo que le molestaba mucho y que no podía controlar; eso le
causaba muchos problemas con su familia, las estrellas le decían que solo tenía
que ser él, no tratar de cambiar para
agradar a los demás. Ellas decían: ninguna de nosotras somos iguales en tamaño
o forma todas somos distintas y aun así brillamos ante todas, es por eso que no
todas las personas son felices con lo que tiene, siempre quieren más y más, su
mente esta inerte, solo piensan en obligaciones, obedecer todo aquello que les
digan no importa si atentan contra sus pensamientos, las personas solo
buscan... y buscan.
El joven pregunto: -¿pero qué es
lo que buscan? las estrellas respondieron: -¡ese es el gran problema! NO SABEN
LO QUE BUSCAN, el joven se quedó pensando no sabía qué decir ni qué preguntar.
La luna dijo, no importa el
tamaño de las cosas, yo soy grande y
brillosa, tú eres joven y con luz, solo que no has podido verla o encontrarla,
¿Qué es lo que buscas tú? Las personas están tan inmersas en su vida monótona
que no saben a donde van o qué buscan, son como hojas secas, dejan que el
viento las mueva. Son varios factores los que impiden a las personas saber que
buscan, por ejemplo, a los jóvenes como tú muchas veces algo les agobia
constantemente, cosas que se guardan y no dicen a nadie, eso los hace apáticos,
mal humorados, y puede que hasta groseros.
Tomate la tarea de analizarte, de indagar en lo más oscuro de tus pensamientos, en esos rincones de tu corazón que solo tú conoces; el joven respondió que lo haría aunque no entendía muy bien para qué.
Llegando a su casa fue directamente a su cuarto, sin
probar bocado alguno, empezó a pensar y pensar... a buscar...
Empezó a preguntarse qué es lo
que hacía con su vida en ese momento dijo: -estudio el cuarto semestre de prepa
y… y… ya; y ¿ya? ¿Sólo eso hago? Dijo para sus adentros, creo que tengo que
ocuparme en algo más, eso debo hacer. Solo se dedicaba a leer y leer pues su
papa tenía el hábito de la lectura, entre tantas ideas que leía empezaron a
fluir las suyas, ahora solo pensaba y pensaba…
Llego a platicar con la luna
sobre todo lo que leía, la luna dijo que
era muy bueno que leyera, y de nuevo le pregunto -¿Qué buscas tú?, él se
quedó sin ninguna palabra en la boca…
Dice la luna que hay que
ponernos a pensar que es lo que hacemos y por qué lo hacemos, pensar que es lo
que buscamos para nuestra vida, muchas veces andamos por ella sin que nada nos
preocupe, quizás no nos ponemos metas o propósitos, simplemente despertamos,
esperamos a que transcurra el día y nos dormimos, eso hacemos a diario. Hay que
detenernos un momento y pensar ¿Qué es lo que buscamos? Al saber qué es lo que
buscamos podemos vivir la vida con mayor libertad, ya que no estamos viviendo
solo por vivir, despertamos cada día con un propósito, con un sueño que alcanzar, algo por
lo que vale la pena seguir.
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